SAPPORO, Japón.- Fue un juego difícil, rudo, complicado, incierto, tenso y largo. De ésos que te mantienen al borde de la silla y te hacen apretar el control remoto hasta que te duele la mano. ¡Pero lo sacamos, coño, lo sacamos!
Derrumbamos la muralla china y acabamos con el ejército de gigantes a pulso, a maña, a fuerza, a pantalones.
Carlos Arroyo por poco deja el cuero en la cancha. Aguantó todo lo que lo golpearon, pero no se quitó. Larry Ayuso fue veneno para los chinos y Danny Santiago lució inmenso, sobre todo, en el último parcial.
El estelar centro del quinteto chino Yao Ming camina decepcionado hacia el camerino, a la vez que ignora el saludo del boricua Danny Santiago, tras la derrota de su equipo. (Andre Kang/ Enviado especial)
Mención especial merece Antonio "Puruco" Látimer, que se fajó como un general entre las torres y, además de sus puntos, la fuerza que hizo en la pintura vale por mil.
Y los rebotes, ese aspecto que tanto se machacó, estuvo anoche de nuestra parte y de qué manera.
China inició con un sorpresivo avance de 9-0 en los primeros tres minutos de juego que obligó a Puerto Rico a pedir tiempo. Con Larry Ayuso como la principal arma a distancia, los boricuas volvieron a la pelea, pero a China le costó poco recuperarse. Yao Ming desplegó todo su dominio en las tablas. La bola siempre le llegaba a él y si podía, iba para el canasto.
Mientras, la defensa china le impedía el paso a Puerto Rico al área del canasto. Parecía una masa compacta que negaba el paso a todo lo que se acercaba ofensivamente. Así se llevaron el primer parcial, 24-16.
Danny Santiago cometió su segunda en el primer parcial y fue condenado a la banca. No jugó en todo el segundo tiempo y a Peter John Ramos le tocó la responsabilidad de fajarse con Ming en el área de la pintura.
El juego se tornó físico, al punto que Ramos y Ming chocaron en varias ocasiones, hasta que después de una falta, tuvieron un serio encontronazo en el que el boricua le propinó un claro cabezazo. Sin embargo, los árbitros apreciaron doble falta y salimos de oro.
China siguió con su plan. Todas las bolas pasaban por las manos de Yao, y de ahí se repartía el partido y se le complicó el horizonte a los "puertorros". Aún así, con Arroyo y Ayuso nos mantuvimos en la pelea hasta que un canasto de Rick Apodaca con cuatro segundos en el reloj, nos dio la primera mitad, 38-39.
Del descanso intermedio regresó China como dragón, botando fuego.
Yao Ming montó un espectáculo. Iba al canasto con fuerza y los boricuas tuvieron problemas para frenarlo. Puerto Rico no pudo penetrar la muralla defensiva en la pintura y a Carlos Arroyo no le permitían moverse.
Otro problema: Peter John Ramos cometió su cuarta falta y ya Daniel Santiago tenía tres.
Sólo dos tiradas libres de Puerto Rico en los últimos cuatro minutos del tercer parcial, despegaron peligrosamente a los asiáticos, 60-54. Quedaban diez minutos o, al menos, eso creíamos. China se despegó por once, 67-56. Pero quedaba mucho por escribirse.
Puerto Rico echó el resto. Danny Santiago mostró carácter. Pidió la bola y encontró la manera de burlar la hermética defensa china debajo del aro.
Entonces, una enorme noticia, literalmente. Yao Ming trató de frenar a Puruco Látimer en un intento ofensivo y le marcaron la quinta falta.
China, sin embargo, se mantuvo en juego, especialmente de Liu Wei, que se hizo cargo entonces de la ofensiva contraria. Los boricuas presearon y sin Yao en el otro canasto, fue más fácil trabajar la defensa.
¡Qué nervios!
Quedaban dos minutos, y un bombazo chino nos viró el corazón. China por dos arriba y se estaba acabando el tiempo. Entonces, se abrió el cielo.
Dos rebotes ofensivos que nos cayeron en las manos nos dieron otra oportunidad y Puruco Látimer consiguió el canasto para empatar el juego con 22 segundos en el reloj y así terminó el tiempo regular, empate a 76.
Una nueva oportunidad. Puerto Rico no la iba a desaprovechar.
Larry Ayuso, que la noche antes tuvo que ir a un hospital por una infección en el oído, se olvidó de sus pesares y sacó la mirilla. Enfocó al canasto y "pum", dos tripletas con todo y para llevar. Le tomó mucho tiempo a China reaccionar. Ya Puerto Rico estaba en escapada.
Una vez más, los rebotes ofensivos fueron importantes y mantuvimos a raya a los asiáticos que por más que lo intentaron, no pudieron regresar a juego.
Victoria de las grandes, de las clásicas, de las inolvidables.
Ya pueden comenzar a hacer maletas para ir a Saitama, porque Puerto Rico está adentro, sobre todo, tras la victoria de Italia sobre Senegal.
Mañana nos espera Eslovenia y el jueves Italia para cerrar, pero éste era el juego que había que ganar.
Primera parte de la misión cumplida.